martes, 4 de abril de 2017

LA FAMILIA EN LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI

Actualmente vivimos en una época en la que las familias son muy importantes en la educación de los niños. 
Pero vamos a empezar por definir qué entendemos por familia y cuáles son las situaciones más frecuentes de la sociedad actual.

Hablamos de familia cuando hay lazos de parentesco, afinidad o filiación. Por otro lado, hablamos de hogar para referirnos a la unidad económica de convivencia.

La principal novedad  de este siglo ha sido la gran caída de la tasa de fecundidad por diversas razones:


  • Aplazamiento de la edad a la que se contrae matrimonio (fuerte relación entre matrimonio y maternidad).
  • Disminución del número de matrimonios.
  • Retraso en la edad a la que se tienen hijos.
  • Reducción del número de hijos debido a la falta de seguridad económica y al cambio de estilo d vida que conlleva (responsabilidad de quererles y educarles).
  • La difusión y utilización de los métodos anticonceptivos.


El modelo familiar más frecuente en la actualidad es el formado por 4 miembros, generalmente un matrimonio y dos hijos, pero poco a poco se va reduciendo a 3: hijo único; y a dos: familias monoparentales (divorcios, viudedad…)

También, dentro de la familia ha cambiado el papel tradicional de los miembros: si antes era el padre el que trabajaba, la madre la que se encargaba de todo lo relacionado con la educación de los hijos y los niños los que obedecían ante la temerosa autoridad de los padres; ahora el padre se incorpora a los cuidados y cariños del hijo, la madre se incorpora al trabajo y debe compartir su labor como madre con su labor como profesional, y los hijos son más independientes e “irrespetuosos”.

Este último aspecto se relaciona directamente con la educación en valores que los niños desde pequeños han recibido por parte de la familia y de la sociedad en general (entorno, amigos, sucesos que ven por la calle, medios de comunicación: la TV, gran transmisora de valores, etc.)

Esto tendrá su repercusión también en la escuela, donde los niños deberían venir con unos valores o pautas de comportamiento establecidas para obedecer al profesor y saber convivir con los compañeros. Desafortunadamente en algunos casos no es así, y aunque es cierto que la escuela también debe educar en valores, muchos profesores se desesperan ante la falta de autoridad y la rebeldía injustificada de sus alumnos.

Es por ello, que me parece importante concienciar a las familias de que ellos son el pilar de la educación, y que aunque como veremos en entradas posteriores la escuela también ejerce un papel importante, la estrecha colaboración entre ambos será fundamental para el desarrollo personal y académico de nuestros niños.

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